lunes, 1 de agosto de 2011

Aprendiendo a llorar.

Es muy fácil regodearse en la tristeza. Yo no suelo llorar, porque las lágrimas me dan sed, pero en ocasiones no puedo evitarlo. Es justo en esos momentos cuando disfruto el lento rodar de una lágrima por mi mejilla, porque su suave caricia me va aclarando la garganta poco a poco.

Mis pestañas mojadas se juntan una con otra creando una capa ocular resistente al mundo exterior; se me nubla la mirada, y es entonces que olvido el origen de mi llanto.

Así, simplemente se escurre el pesar hasta un pañuelo. Por eso es muy fácil regodearse en la tristeza.


4 comentarios:

Alandroide dijo...

Y qué decir cuando ese regodeo en la tristeza es acompañado por música triste.
Por otro lado, la tristeza es una fuente inagotable para la creación artística y literaria.

:)/:(

OZ dijo...

¿Escuchaste "Una melodía triste"?

Jönh A.C. dijo...

Deberías aprender a llorar de alegría. Desgraciadamente no es tan frecuente como el llorar de tristeza, pero cuando se da, vale la pena. ¿O no?

Karlyle dijo...

Supongo que vale la pena, literal... No escuché una melodía triste, pero la voy a buscar en llutup.