lunes, 3 de agosto de 2009

Claroscuro remember

Algún día escuché la teoría de los colores y la luz, no recuerdo dónde fue (probablemente en la tele). Según entendí nuestros ojos captan la luz, por lo que los colores no son más que la luz que es rechazada por la materia. Por ejemplo, las cosas negras absorben toda la gama de colores, es decir la luz. Por eso al usar una playera negra se siente mucho calor, ya que lo negro absorbe la luz que rodea el ambiente de un día soleado. El color blanco, por el contrario, la rechaza, y por eso no se calienta… Se trata de una teoría científica, que pretende explicar un fenómeno cotidiano, que incluso  por serlo pasa desapercibido. Yo no sé si entiendo bien de qué se trata, porque sólo tengo una impresión final de esa explicación compleja, ya que mi corto entendimiento en estas cuestiones me lleva a simplificar las cosas al extremo.

Sin embargo, ese tipo de cosas siempre llaman mi atención, porque pueden llevarme a imaginar cosas extrañas, como que la luz que observamos puede ser un hecho totalmente subjetivo, en el que los colores que aprendimos a llamar de cierta forma, son diferentes ante los ojos de quien los mira. Me explico: suelo pensar que mientras yo veo el color de la piel, por ejemplo, como cafecillo, rosita, blanquito, etc; otra persona puede estar viendo una gama de verdes, y si yo me pusiera sus ojos vería las cosas muy extrañas.

No sé si esto tiene mucho sentido, pero se trata de la idea de que cada cabeza es un mundo, y podría ser que incluso las percepciones más básicas también son subjetivas.

El mundo es a colores, y solemos creer que todo lo que observamos es igual para todos, en el hecho más simple, como son los colores. Pero, ¿qué tal que  mientras yo veo mi chamarra “azul” mi vecino la ve rosa, pero el aprendió a llamar lo que yo veo “rosa” como “azul”? Entonces se trataría, en el plano más básico, de una subjetividad al extremo, ya que se trata del campo de las percepciones, que supuestamente son las que nos dan alguna certeza de lo que nos rodea.

Pero…

Dudar hasta de las cosas que miro me puede quitar el piso en el que esoy apoyada. Si de repente no confío ni en mis propios sentidos ¿cómo diablos podría existir? No tengo La certeza, pero por lo menos me puedo construir una…

¿Cuál será?

En esas ando.

4 comentarios:

Pelusa dijo...

Eureka! Te topaste de cabeza con uno de los problemas existenciales que los filosofos de todos los tiempos han tratado de explicar: la objetividad o no de las sensaciones…
A mi me gusta el mundo como lo veo, y lo que no me gusta trato de entenderlo o aprendo a convivir con ello… y a ti?
Saludos!

Anónimo dijo...

Creo que todo tiene que ver con el problema de ser humanista... eso de ser historiadora te pone a pensar tanto, y sobre todo a cuestionar. ¿Objetividad? que los científicos exactos se vayan al carajo!!

Saludos colega!

Lila.

Karlyle dijo...

Pelusa: Creo que para poder ver las cosas malas del mundo como algo a lo que podemos adaptarnos suena bien. pero a mí se me hace muy difícil, porque las cosas malas son tantas.. Creo que aquí influye mucho la subjetividad, es decir, depende de muchos factores el ver las cosas de una u otra forma.
Por mi parte debo decir que generalmente veo las cosas de una forma medio pesimista. no es una elección, simplemente es algo que me sucede..
Gracias por el comentario!!!

Lila: Tienes toda la razón, que los científicos exactos se vayan al carajo!!
A veces es más sencilla la deconstrucción verdad? jeje...

4narqu1sta 2uper3strella dijo...

¿Sabes? Precísamente es algo que me quedé pensando la otra vez... ¿Cómo sabemos que estos colores que vemos son reales? Que no son una jugada de nuestra vista...

No lo sé... Tantas cosas que veo ultimamente que ya no sé qué pensar... Ni decir...

Un abrazo Kar!!

Cheers...